lunes, 23 de noviembre de 2015

NOCHE IMBÉCIL

Como aquel poema de Bukowski
o para aquellos dos borrachos que se escupían escocés a la cara
perdidos en un motel de mala muerte, entre las luces de Nueva York,
o en la locura paranoide del joven Salinger.

Como las convulsiones aleatorias de tu vecino,
los ojos en blanco y la espuma delineando 
las comisuras de los labios,
o el delirio agónico de un tal Dostoievski.

Como el desesperado viaje de Joseph K.
girando en círculos concéntricos, reflejándose en el fantasma
de lo que alguna vez pudo haber sido,
probando el agridulce sabor del cuchillo,
clamando al vacío, sin saber muy bien qué.

Como la rugosa palabra de El Extranjero,
fumando habanos en alguna casa de putas,
derramando sangre azul, mezclada con ron y mezcalina,
sobre el cadáver desnudo de una figura de cera.

Como la mala literatura,
el nihilismo de Carver,
el egocentrismo de Mann,
el sinsabor de un coloso en llamas
el pútrido hedor
de las termitas que escriben encorvadas
y venden miseria
envuelta en papel de regalo.

Como aquella adolescente
de ojos imposibles
que te mira arrobada
suplicando compasión.

Como aquél joven
de mirada furiosa
escondido en alguna parte,
oculto en aquél cuartucho,
fumando, escribiendo cosas
que te harán olvidar
a todos
los demás.

(Poema extraído de una colección inédita, 
escrita a lo largo del año 2011)



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